La poesía

 De joven fuiste rojo oleaje

y el tumulto apenas dejaba

hueco a ningún sonido.

Yo estaba absorto en la voluntad 

de retratar un deseo.


Vino luego el verde viento

a ocupar las ociosas tardes

remansando ímpetus 

y fui aprendiz de druida con teléfono.


Llegó la hora de la música azul

que vence olas y acalla vientos 

y en la cuesta definitiva 

soy sueño de levedad espiritual.

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