SU VIDA, SU CULPA Mira detenidamente a tu padre, sus michelines, su sedentarismo, no corre, no va al gimnasio. Tampoco de más joven lo hacía, trabajaba en un ambiente tóxico y luego se relajaba con un whisky los sábados por la tarde. Mira su artrosis y sus endodoncias, observa su decrepitud auto-inducida. No hagas como él, no seas culpable de ser una carga de mayor. Pero, mira su concentración leyendo, su arqueológico disfrute del papel. ¿Cómo es posible que sonría? ¿Será demencia, o quizás no? También la dignidad de su gesto que dice comprender y perdonar y luego escribe un inspirado poema en un viejo cuaderno azul. Mira su mirar y su visión del cielo e intuye su felicidad sin engaños. No hagas como otros, abducidos por simplezas sin valor.