A lo anterior, su interlocutor le responde lo siguiente –Nada, que no cuela, esas cosas del alma, el cielo prometido después de una vida de sufrimientos, el valle de lágrimas, y la buena muerte, no son más que una forma torpe de conformarse, fruto de una domesticación del ser humano hecha por el poder. Cada vez somos menos los que compartimos esas bobadas. Escucha si te apetece el siguiente poema de Concha García (1956) COMO UN DECÁLOGO No hacer lo mismo. No avanzar en el círculo para la causa repetida. No centrarse en el punto de donde partir siempre. No al dilema irresuelto que se derrite en el cuerpo. No al horario que avanza en un universo cerrado. No a los seres que ofrecen su porvenir en un rato. No a la mujer repetida, no al merodeo en espiral, no a la bocanada de aire que te vuelca hacia un lado y deja una tristeza risueña de recuerdos desangelados. Y añade con un cierto aire de enfado, –No solo comparto ese decálogo, sino que además te digo que a la...