Elecciones con las ánimas.
el divino sueño Dios soñaba un futuro bello y hermoso y lo hizo público. Luego, en un día de general evasión en los sacrificios teatrales, algo le despistó para perderlo (al futuro), y la pasión de los actores quedó presa del frío de la tecnología. Muerto Dios ya no sueña. Sin embargo desea recuperar el futuro soñado. Para ello inventa trucos mágicos (ahora inservibles) y comprende que su capacidad de creación falleció en tierra extraña. El lamento divino retumba en la distancia enorme que le separa del presente tipo de vida. Aquí ya todo se pudre y los milagros –de puro cotidianos y tecnológicos– no asombran. Este lugar de la adicción a las ideas preconcebidas hace hablar a los miserables en clave de mercaderes. Así reza Dios entonces. ¡Te encontraré, futuro bello, en las profundidades del amor! Será cuando el líder presente la imagen de la fraternidad y espante las farsas ridículas de la demagogia y el populismo. Dios dice que tenía un futuro soñado y...