[...] y el viejo a su corazón...
Una verdad profunda sube a la superficie desde la sima de mi conocimiento, es algo que sé y con otros no comparto, mi logos. Un general a golpe de tambor del deseo mueve mi erotismo y mi hambre de vida, enemigo del corazón y del cerebro, mi ethos. Una ambición de ser uno con el lenguaje hace del poema el fuego de la existencia, límite de bondad y belleza ardientes, mi pathos. En el cielo tras las ruinas de los proyectos habita mi derrota con aroma humano, hermandad de escritores del drama inventado, mi persona.