Alimentar al doble.


Tengo un doble invisible
tú también, todos lo tenemos.

Me duelen los golpes, y los huesos
a él las ofensas y los insultos.
Me gusta el chocolate y el vino
al doble le van los sueños y los besos.

Tengo la misión de alimentarlo
al doble, tú también, al tuyo.


Mejor con poemas que con fútbol.

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