Cuarto y último cinco



Cada mañana rezo a mi nuevo Dios.
Incluso le pido que no me cuide.
No quiero un Dios que me juzgue.
Cada noche me río de mi nuevo Dios.
O mejor dicho me río con Él.

Comentarios

Publicar un comentario

Mensajes moderados, pronto publicados. Gracias.

Entradas populares de este blog

EPITAFIOS

TRISTE BOCA

REFRITO