martes, 7 de enero de 2020

El café del aprendiz al atardecer



Es un azúcar normal.
Cae sobre la crema del café
se mantiene un instante en flotación
y al fin se sumerge a todo meter.
Dibuja figuras poco claras al partir
en mi solitaria taza del bar.

Me voy muriendo sin saber.
El barro me llama a amasar,
presenta a menudo un brillo infernal
y al fin se burla de mi ambición.
Adquiere mi rostro el color gris
en esta atmósfera del atardecer.

Mi poema es natural.
Cae sobre la pátina del papel
como pura imagen sin corrección
y luego lo llena de tachones el pudor.
Limita su musculado cantar
mi modesta técnica de aprendiz.

5 comentarios:

  1. Me gusta tu "modesta técnica de aprendiz".

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  2. El pudor lo puede todo.
    Hasta "ser aprendiz" se le resiste
    Qué maravilla, Julio!
    Abrazo

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  3. Así,con todo el azúcar sumergiéndose.Sacarina nunca.

    (Se te ve sufriendo...)

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