SORDOS AL DISCURSO DEL MIEDO
ESPANTANDO MOSCAS CON EL RABO Siento las amenazas como quien oye llover, y me exilio a un país que usa mis zapatos y cabe en mis camisas. Esas del armario del final de la escalera de los sueños. Feliz en la insumisión al discurso del miedo, practico la lengua de las vacas que pacen prados imaginarios, y espanto las molestas moscas con el rabo de mis poemas.