jueves, 2 de enero de 2020

Christoph Eschenbach | Béla Bartók: Konzert für Orchester Sz 116 | SWR S...



El músico no conoce 
la ecuación matemática de la melodía.
El poeta no sabe 
la fórmula química del amor.
I
Dos melodías, duras piedras de pasión, 
se rozan chirriando ruidos.
Dos etnias tiran de un alma.
Tras épicos esfuerzos agotadas 
se relajan y descansan. 
II
El sueño de la orquesta
es jugar en el patio del recreo
a reírse a gusto del orden, compitiendo 
en el juego de la virtuosidad.
III
Amanece en el campo funerario.
Se canta con respeto a un alma muerta.
Se siente el desgarro de la intemperie.
Amanece en el campo modernidad.
IV
Enterrar al muerto. Obligación de deudos.
Mientras tanto perpetrar las venganzas,
alzarse de la silla de enea para ir al velatorio.
Decir sin palabras a los enemigos del arte 
que la música es la viuda alegre
y que sigue con vida.
V
Un regalo de despedida
para esos que se llaman creadores.
Un recordatorio para la eternidad.
Todo está dicho, pero ustedes:
repítanlo a su particular modo.

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