Aquí puedes descargar el pdf INTRODUCCIÓN Hace un tiempo, al despertarme, vi a la Señora Tierra sentada a los pies de la cama. La recuerdo de azul y un poco oronda, desde luego nada plana. Me explicó que estaba desconcertada con el calendario y las estaciones. ¿Cómo no vemos los humanos que su nariz y sus rodillas andan siempre en estaciones opuestas? ¿Cómo somos capaces de decir que ambas están en igual mes? Cada día para Ella son dos distintos, según se mire a un lado u otro de la cintura. Así, si decimos primavera, abril y Feria del Libro, lo decimos por sus ojos y su boca, pero la Señora Tierra se sienta mientras tanto en un otoño de hojas caídas a sus pies. Y cuando reímos con la operación bikini, sus pechos se lo toman a bien pero sus piernas tapadas de gruesa pana, no comprenden las ligeras bromas. Y luego está, el nombre de los días de la semana, que no le dicen nada a la Señora Tierra. Para ella deberían ser cualidades como recuerdo, esperanza, misericordia, verdad, entusiasmo...