miércoles, 23 de septiembre de 2020

El calcetín rojo

 



— ¡Vaya por Dios, otro calcetín rojo! Grita María con el susto en el cuerpo. – Tengo que buscar el otro par antes de que llegue mi marido, él nunca usa calcetines de color. ¡Qué dura es la vida de la adúltera! Mira que le tengo dicho a Luis que no venga a verme con esos calcetines rojos que tanta suerte dice que le dan en las emergencias a las que asiste como bombero.

–– Hola ¿cómo estás cariño? le dice Pedro al entrar en casa.

–– ¡Hola amor! Estoy con la ropa sucia preparando la colada. Ves duchándote que enseguida te saco la cena. Dice con voz temblorosa María pidiéndole a Dios que su marido no se encuentre ningún calcetín rojo en el baño.

Mientras tanto Luis, el amante que es bombero de profesión y futbolista aficionado se prepara para acudir a su turno de noche. Con muestras de gran cabreo grita a su mujer:

–– ¡Marta, tráeme uno de los calcetines rojos del equipaje de Luisito! Venga rápido que se me hace tarde.

–– ¡Pero Luis, otra vez! contesta Marta. ––Ya sabes que le tienen muy castigado a tu hijo en el equipo por no cuidar bien el uniforme del club. La mala suerte que ha tenido el niño con que coincidan los colores de la equipación.

–– ¡Que se aguante! Ya sabes que debajo del traje ignífugo llevo siempre un par de calcetines rojos. Una vez que no los llevé casi mato a un compañero por un descuido. Me he pasado una hora buscando el calcetín rojo y voy a llegar tarde. Si puedes sigues buscándolo tú.


¿Quién perdió un calcetín rojo
su pasión y dignidad?

Ellas amantes sinceras,
ellos viven conquistando,
los hijos reciben golpes
y el tiempo les mata a todos.

Cada cual con su ángel propio
y un demonio en sociedad.

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