¿Quién es ella?
Ella me acerca una roca basáltica. Me la entrega con gesto triste y dice un para ti para siempre. Yo lanzo el pedrusco al mar. El humano orgullo tiene la densidad de la roca negra. S e hunde sin remisión encerrado en circulares discusiones mientras el agua le ignora y cruza más allá del estrecho. Ella roza mi mano, tumbados tras el coito. El roce transmite perdón y cariño mientras fuma su marca favorita. Yo vuelvo inconsciente a la adolescencia. La caprichosa memoria posee la fluidez del humo del tabaco. No es estable en un espacio cerrado por eso los niños la ignoran en su vida y locuras saladas. Ella toma el libro de poemas favorito. Recita en voz alta un poema sin retórica mientras se mofa de mis abstracciones. Yo veo bella esa incitación a la disputa. La lectura de l poema suscita la controversia del límite entre lo real y lo verdadero , e n un entorno lleno de engaños mientras mi maestr a desprecia la...