martes, 28 de febrero de 2017

Mismamente, yo.

El humor es pequeña arma, venganza
compasión, y alocado juego eterno.
Mi canción, corta fuente de esperanza
como sueño de víbora en invierno.
Yo, cual niño jugando con confianza
voy feliz sin creer en el infierno.

Mi mirar de color el día pinta,
las palabras poéticas se agolpan.
El futuro de alguna forma canta.
Las semillas lanzadas no me culpan
son heridas con vida pura y lenta,
primaveras que siempre me disculpan.

Las certezas jamás resisten años.
Los amantes se van y dejan olas
que mis piernas no saltan sin rasguños.
En los tiempos futuros, sin peajes,
vestirán los deseos buenos paños
y arderán de mentiras sus ropajes

Los amigos que todo me perdonan
con curiosas miradas intrigantes
sobre el palco del tiempo se abandonan.
Nunca solo, que voy con caminantes
que de ayer la canción juntos entonan
su memoria transforma nuestras mentes.

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