CAER

 


La caída 

Deseada tras saltar las vallas públicas 
evitando ciénagas pegajosas. 

Sin palabras paracaídas 
al cementerio de los actos 
con lápidas de color culpa 
sembradas de un mal que germina. 

A los contrarios desmembrados en el sueño 
vueltos confiadas aves carroñeras 
y a la odiosa víbora deseada e indiferente 
como diosa del destino. 

A los gritos en la lengua de la noche 
que despiertan asombrados habitantes 
si cantan por el gozo de tu luz 
vueltos mortales sombras en la nada.

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