CAER
La caída Deseada tras saltar las vallas públicas evitando ciénagas pegajosas. Sin palabras paracaídas al cementerio de los actos con lápidas de color culpa sembradas de un mal que germina. A los contrarios desmembrados en el sueño vueltos confiadas aves carroñeras y a la odiosa víbora deseada e indiferente como diosa del destino. A los gritos en la lengua de la noche que despiertan asombrados habitantes si cantan por el gozo de tu luz vueltos mortales sombras en la nada.