GATO, SAL Y TRECE ESPEJOS
Convocado por CAMPIRELA os escribo un supersticioso poema El niño es el padre del adulto y el amuleto lo es de todo dios. Las desgracias ocurren en la vida como se cruzan los gatos negros, inesperadamente y sin control. La palabra es fuente de humanidad y el silencio lo es de todo instinto. Cuando se contaba por docenas como sobrara una unidad decían: «ya es mala suerte contar trece». Los bienes son base de posesión y el derroche lo es de toda pobreza. Cuando el salario era en sal derramarla era menguar riqueza, dispendio y descuido estúpido. El amor es la razón de existir y el odio lo es de toda muerte. La vida se hace añicos siempre como se rompen los espejos, en forma punzante y agresiva.