SOLEDAD MODERNA (cont.7)
Sobre el sofá después, más descansado, siesta le solicitan manos blandas que al sueño le convocan. Ronca roncando va desenfrenado. No por amores viejos apresado volará soñador en propia cumbre, de carcelaria y vana pesadumbre en cuanto más dormido, más alado. De alarma móvil no, ni avisadora tonadilla, fue el sueño interrumpido; sí del ruido salido por vivas impaciencias del cuarto del vecino con urgencias. Durmió, y despierta al fin cuando los suaves pitidos del mail marcan nueva entrada, que digitales aves, de asuntos o de spam que ver no agrada, dejan en su carpeta, que abre tumbado en la verde moqueta.