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Despedida y cierre veraniego

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  CANCIÓN DE LOS SENTIDOS Mientras el tacto toque y la palabra suene... cuando la noche caiga se contarán los cuentos. Mientras la Vida viva no morirá la Muerte. Mientras el gusto guste y los perfumes huelan... cuando la luz alumbre se olvidarán las penas. Mientras la Vida viva no morirá la Muerte.

MITOLOGÍA IX y fin (Usapio)

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  USAPIO PLACENTERO No son de sol las gafas de Usapio, lo aparentan, pero son de realidad. Eliminan lo molesto e inquietante y evitan la percepción dolorosa. En su mente todos los tópicos y en su lenguaje reafirmación. Usapio, rey absoluto en la cueva, dictador de los horarios y rutinas, capitán fijando el rumbo del navío y señor de placeres instantáneos. Ya lo sabe todo del amor y la vida y nunca se pregunta por la muerte. Arenoe le busca e insiste cariñosa en el deber de alimentar el espíritu y crecer en la dimensión vertical. Él, por fuera ríe despreocupado mientras alimenta una inquietud, secreta debilidad indemostrable. Ella se abandona a la falsa paz del sencillo individuo anestesiado renunciando a su misión didáctica. Usapio vuelto más seco cada día renuncia al riego de sus palabras. La Nada agostó iniciales vocaciones.

MITOLOGÍA IX y fin (ARENOE)

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  ARENOE Suena la música de las esferas en un poema de esencia quieta, infinito vacío que todo lo inunda. Arenoe se muestra clara y didáctica en un verso construido universal acerca del Uno que se multiplica. «La energía ni nace ni muere el Uno tampoco y así es eterno». Arenoe conoce su tácita misión, ni el aburrimiento ni la soledad fueron la causa de la posesión, fue la paradójica necesidad. Mientras Ella se esfuerza, Usapio toma el sol soñando tras sus gafas. Él reduce todo a su tópica visión en la que el individuo es monarca. Arenoe seducida por su simpleza sucumbe al placer fácil, y calla. Usapio evita hacerse preguntas y así cree no necesitar respuestas. Él goza en un tiempo sin altura. Ella atraída por la superficialidad se vuelve anoréxica espiritual. Ambos se dirigen a la desesperación.

MITOLOGÍA VIII (Vesquo)

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VESQUO LÍDER Camina con sus botas reconocibles, al oír sus pisadas la gente se divide. Es su ir, andar que todo lo polariza. El camino es una cuestión de clase y lo recorre con un gusto gremial. Es el líder dando sentido al grupo. Vesquo dibuja fronteras nítidas y hace de las señas de identidad una diaria misión encomendada. Vesquo no es animal ni humano, no es razonamiento ni obsesión, es la isla fortificada que ampara. Él desea descanso de su andar y volar libre con la imaginación Sócura lo hace constantemente. Por afán de mantener liderazgo Vesquo se ve rehén de su imagen amigo de unos y de otros enemigo. Vesquo, feliz con sus objetivos al mismo tiempo sueña amnesias y no saber por un tiempo quién es. Ella genera vértigo desarraigado y jamás duerme en la misma cueva. Sécura es inmortal danza del mar.   

MITOLOGÍA VIII (Sócura)

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  SÓCURA ALADA Vuela con sutiles alas invisibles  y alcanza cielos imaginados. Su estética es de ave espiritual. Danza una melodía inaudible y expresa un sentimiento coral. Su arte es de psique liberada. Sócura desafía variadas ciencias y hace del movimiento imposible las razones de su pasión y su arte. Sócura no es ave, ni es humana, no es pensamiento, ni es materia, es el viento hecho gesto y arte. Se pierde por unas botas negras que Vesquo luce y jamás presta, pues son su vital atadura grupal. Sócura añora la infantil ligazón y la confirmación de pertenencia a una clase, a un grupo, siempre.   Sócura ama la absoluta libertad pero al tiempo sufre desarraigo al haber roto el vínculo familiar. Él hace ostentación de clase  y no ha abandonado la niñez. Vesquo es el calor del refugio.

MITOLOGÍA VII (Vanio)

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  VANIO BURLÓN Es la vida que se ríe de la vida viendo el propio defecto oculto en la cara del hermano afectado. Vanio no sabe reírse de sí mismo pendiente de humillar a los otros para consolarse de su frustración. Vanio bucea en el mar social sabiéndose aliado de los reyes de la abducción y la idiocia. Vanio detecta el núcleo vergonzoso la debilidad de los que aparentan y deforma sus actos sin piedad. Pero siempre se le cuela un espejo, es Teloe y con sus risas bondadosas le atrapa mostrando espontaneidad. Él se ve en Ella como ser repugnante. Ella sabe perdonar riendo su maldad y Vanio duda seguir la sarcástica tarea. La blanca luna en el lago en calma ilumina reflejos del misterio del vivir, y Vanio desarmado llora a escondidas. Teloe es feliz corriendo las orillas aspirando el olor de los pinos. Uno se salva llorando y la otra riendo. 

MITOLOGÍA VII (TELOE)

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TELOE Y LAS RISAS Apoyada en un cayado de fina ironía mira las fuerzas de la Naturaleza  despertar tras el sueño invernal. Teloe se sabe reír de todo y de sí. Las desgracias son pesadas moscas pero la fuerza de la Vida las aplasta. Teloe quisiera ser oída por el rebaño, lanzar sus cuentos en oídos atentos y no ver a tantos sordos a lo Natural. Teloe odia la falsedad de la pantalla, sabe que la verdad esencial es ridícula y su canto es comedia de áspera ley. Sufre con sus sueños incontrolados con ese Vanio burlón y sus memes. Ella, amante de la simpleza natural libera ahí un monstruo de sarcasmo muy parecido al despreciable Vanio. Él habita de algún modo su psique. Teloe navega clara un mar soleado, no hay noche en su voluntad de vivir. Vanio corretea las tristes alcantarillas del cínico y frustrado sin esperanza. Él ama en ella su nula sofisticación, Ella ama, sin saberlo, su desapego.