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MITOLOGÍA V (NEMQUO)

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  NEMQUO EL ABDUCTOR Hacer de la necesidad del otro, yugo  que ate con fuerza a los miedosos y seguridad para los acomodados. Nemquo ejerce un poder sutil sin ejercicios de megalomanía, utiliza un refinado arte inconsciente. Nemquo llora a mares por dentro su sonrisa intenta desmentir el dolor sus decretos siempre parecen mejoras. Él desfallece sin micros ni cámaras. Él crea enemigos y estados de opinión. Él ni suda ni promete sacrificios. Todos se sienten solos frente al tigre Todos buscan una cueva y un fuego Todos saben del hombro que consuela. Nemquo aparenta control seguro prometiendo cuevas e inmortalidad. No deberían creerle pero le creen... Nemquo pinta colores en la tragedia. Milpú se desespera con el engaño. Ambos ignoran a la Vida omnipotente. Él logra poder y dominación del miedo. Ella incita a revoluciones con sus obras. El Mundo asiste atónito a sus luchas.   

MITOLOGÍA V (MILPÚ)

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  MILPÚ LA DEL DESTINO Con afilada espada de doble filo vigila Milpú el devenir de las cosas y el destino de los humanos nuevos. Milpú actúa si el coro ve justicia convirtiendo la fiesta en tragedia y la causa en accidente desdichado. Milpú no desfallece con las estrellas su mano es firme ante las lágrimas su brazo desconoce la compasión. Ella nunca sonríe, ni en primavera. Ella enfría volcanes de esperanza. Ella mira y hace sangre de los ríos. Con sutil arma la vence Nemquo en el campo de batalla del destino sus arquetipos enloquecen con fe al ser el humano vuelto ser social. El raro poder líquido de Nemquo Milpú no logra hacerlo desaparecer. Milpú se ensaña con la Humanidad frustrada porque le planten cara  indignada al ver tanto loco suelto. Ella entra en un bucle destructor. Él levanta ciudades de las ruinas. Los mortales entre ambos caminan.

FINGIDOR ARREPENTIDO

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 Para participar en el reto juevero suscitado por  EL VICI SOLITARI De las rosas reniego dice el checo. Vivo y no su espíritu muerto para asombro total de todos. ¿De las lunas también abjuras? tiembla mi voz al preguntar, que dudo si es visión o cuerpo. De las lunas y de las rosas. Con cara de pocos amigos reta al loco que no le crea. Un poeta arrepentido nos mira fantasma de mirada viva hiela la sangre a quien le vea. Dinos mientras tomamos unas copas (pensando que no bebería pues todos somos muy pillines) Vengan esos cubatas con los rones, pide el espíritu praguense con mucha sed acumulada. De la calma eterna abomino. Vacilando medio cubata, el bebedor aparecido. Yo que a la velocidad critiqué (todos pensando en ir en taxi después de tanto cachondeo) Vuelvo para desdecirme de todo. Uy que este poeta no paga, otro espíritu muerto de hambre.   Amad con lujuria en el total caos. Un esteta cambiado en golfo, un genio loco arrepentido...

MITOLOGÍA IV (EUVES)

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  EUVES POR LA MÁQUINA La máquina suena, la máquina no para, la máquina acelera, Euves vive para ella. La vida no es silencio sino estruendo. La muerte es abandono y derrota callada. La acción continúa, la acción trepida, la acción le envuelve, Euves es adicto. La energía de las ideas es falsedad. Decidir sin pensar dolores ni heridas es la esencia de la moral moderna. La ética es líquida (el cambio es dios) y no escuchar códigos tergiversados ni caer en abducciones musicales. Euves teme más a las distracciones que a la pérdida de energía vital. La concentración focalizada su hábito. La pasión por el objetivo su religión. Él no escucha por temor a sentir placer bello enganche que le desenganche Yatipri anda siempre por las musarañas inventado músicas para descentrarlo. Él siente, se emociona y seca su corazón, enmascarando al niño que quiere bailar. Ella lentamente se olvida de su arte. Él y sus objetivos trajeron su frustración. 

MITOLOGÍA IV (YATIRPI)

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  YATIRPI POETA MUSICAL Sin la flauta de Yatirpi los humanos desconocerían el placer ideal y la elevación que da la música. Presos en el lodo de la supervivencia y por las notas de Yatirpi liberados pues Ella sabe los misterios del sueño. Las armonías de Yatipri sin materia (vibración energética intencionada) con tu corazón y el mío resuenan. Las melodías de Yatipri, novedosas, círculos que la desesperación evita   son canto de aves sin motivación. Siempre persigue agradar a Euves muy veloz consumidor del instante y más aún incapaz de escucharla. Ella llama ardiente o llora deseosa, expresa emoción o dice sentimiento. Él escucha el rugir de su máquina. Poco a poco los graves se oscurecen se nubla el pensamiento de Yatipri y los humanos añoran sus canciones. Por necesidad Ella no se desengaña tiene fe en su improbable escucha. Ambos unidos y cada vez más alejados. 

TRAS LA PÉRDIDA

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VITAL CANTO  Si se dio la fatal pérdida que no pensaste pasar, negrura de lo más trágica, jamás te debes culpar. Desgraciado, no hay destino, es la vida en su jugar. Con enfado y desatino su sentido no hallarás. Pues es tremenda la fuerza de la vida al actuar. Desnortado, no hay camino, es vivir y nada más. Cuando tu suerte se tuerza al dolor le has de cantar: Malnacido, no hay destino, es vivir y nada más.  

MITOLOGÍA III (KÉSAVO)

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  KÉSAVO EL CUERPO Habla con su cuerpo al desplazarse Késavo lo entrena para impactar. Con sus gestos las fronteras rinde magnetiza ambientes y es el sol regente de las luces y deseos. La esencia de la juventud es Él. Las metáforas de su mirada son: potencia de bravo sexo elocuente ticket al espacio sideral del gozo para hembras astronautas, a quienes  ni con su imaginación logran ver los espacios de la disolución sexual. Iretu le oyó confesar que la amaba y la pobre le amó en su falsedad Késavo no amó jamás una mujer prisionero de una imagen de sí. Ella, jaula buscando dorada ave, Él, viento atravesando barrotes. Todo héroe tiene compensación, solo la Vida es de cara única. La sombra de Késavo crecía llenando de dolor su oscuridad. Y su eterna juventud sin pasión devino sol nublado de melancolía.