miércoles, 5 de abril de 2017

LA LLAMADA



Ella era plenamente consciente de su poder de seducción. Era como un anuncio andante, un reclamo publicitario, una llamada a imitar cualquier cosa que usara o se pusiera. Pero un día se encontró sola y abandonada, había envejecido.
La llamada que envejece
parece grito en la nada.
Sin apenas posibilidades de encontrar sentido a la vida, su corazón empezó a latir de forma alocada y sin el ritmo cantarín que acompañaba a sus acostumbradas conquistas.
Despojada de sentido,
latido es ya que no canta.
Ahora al acostarse, sabe que la vida se pasa en un suspiro y que engañarse pensando que los goces y la felicidad son eternos, es el mayor timo.
Le espanta la mucha vida
partida con prisa tanta.

La llamada que envejece
parece grito en la nada.
Despojada de sentido,
latido es ya que no canta.
Le espanta la mucha vida
partida con prisa tanta.

7 comentarios:

  1. La crueldad del envejecimiento físico...
    Hay que cultivar otras cosas menos efímeras.

    Besos.

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    Respuestas
    1. ¡Qué palabra tan maravillosa, cultivar!
      Agricultores del alma deberíamos ser.

      Besos.

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  2. Creo que las prisas no son buenas nunca.
    Un abrazo.

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  3. ¡¡¡Los dos últimos versos!!! dignos de redondear una vida.

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