THE SCHOOL OF DREAMS // It is an afternoon / With chalk dust in the light / The dusk is coming soon / And the answer is not right. // The answer is not right / And the bell is going to ring, / And red ink, like a blight, / Has tainted everything: // The leaves upon the trees, / The leaves that fall and rest, / The light, that by degrees, / Is failing in the west, // Everything will burn / With a shade of shame, / Because it is your turn, / Because you here your name, // And cannot solve for y. / Minutes go to waste, / The slate blank as a sky, / Imperfectely erased. // The bell is going to chime. / There's nothing you can do / But to flip a dime / Between false and true. // The problem still remains, / It isn't what you think. / Failure's in your veins, / Red as any ink.
Como a otros muchos creadores del siglo XX, el problema del tiempo me preocupa de forma fundamental. Sus cambios al variar la condición sicológica del individuo. Cómo esto afecta a la naturaleza, al mundo social y de los sueños y al arte. El arte está siempre situado entre la realidad y el sueño. En la vida consciente nunca estamos enteramente en el presente sino en la transición perpetua entre presente y futuro. Solamente en los sueños, en la experiencia religiosa o en el arte se puede experimentar el tiempo detenido. La música a mi entender logra esta función, durante su ejecución la atención a los eventos reales se detiene. Solo unos pocos temas se vuelven cruciales. (Yo les llamo los nodos arquitectónicos de la forma). Pueden logar un tipo de forma característico, como una pirámide por ejemplo. (El episodio del sacrificio ritual tiene lugar en el pináculo de la pirámide en esta obra) Una experiencia integral de la forma piramidal crea la sensación de presente estático. (Sofia Gubaidúlina.)
(Just like many 20th-century creators, the problem of time concerns me to the greatest extent possible. I am concerned with how time changes in connection with the changing psychological conditions of man, how it elapses in nature, in the world, in society, in dreams, in art. Art is always situated between sleep and reality, between wisdom and folly, between the statics and dynamics of everything that exists. In ordinary life we never have present time, only the perpetual transition from the past to the future. And only in sleep, in the religious experience and in art are we able to experience lasting present time. I think that musical form serves this very function: during its course it undergoes many events. A few of these turn out to be most important. (I call these architectonic nodes of form.) And they can make a kind of generalized shape, the shape of a pyramid, for example. (The episode of ritual sacrifice stands at the pinnacle of the pyramid of "In tempus praesens.") The integral experiencing of this pyramidal form produces lasting present time. "In tempus praesens"--"for the present time." --Sofia Gubaidúlina)
El sonido de este violín es la consciencia despertando a un Tiempo detenido en el interior de un enorme objeto geométrico de paredes impenetrables a la luz y al sonido exteriores. El continuo de la vida se expresa como puede en ese espacio, creando solo a nivel espacial un ruido propio y registrando los ecos. Analizando esos ecos se concluye que estamos dentro de un mundo ahuecado en mil recovecos y de forma piramidal. Muerto el tiempo, nada ocurre, no hay hechos. Nada nos sucede, nada tememos. Nuestro estado de consciencia es el de un presente estético puro. La sintaxis de la frase artística cambia en ese estado poético.
En el habitual modo atento que practicamos las personas ante las agresiones externas el sacrificio tiene valor de amuleto supersticioso. Quemamos velas, asesinamos corderos, niños o padres, ofrecemos nuestra vida, todo para obtener un autoengaño que nos ayude a soñar un mejor futuro. El equivalente en el estado de consciencia estético es matar el "yo" que discurre en el tiempo. Y ser un sencillo fantasma vagando una instantánea eternidad a oscuras.
Soplan vientos helados y me traen miedo al posible daño que otros puedan hacerme. Por temor al rechazo nunca me arriesgo ni al abrazo ni a la empatía, pero las llamadas del deseo superan siempre al gemido del temido huracán, así que persigo miradas mientras beso y acaricio sutiles máscaras fantasmales. Bien es cierto que como persona estoy siempre solo frente a la página en blanco y un aura de ansiedad me rodea. Nacen así mis textos de desamor que ensucian con su lírica sentimental la cuartilla. Pero, más pronto que tarde, el rechazo a mis ideas me llega al oído y me hace descubrir la inclemencia de la vida en sociedad, a menudo corruptora de lirios y de rosas.